CONVIRTIENDO LA MENTIRA EN VERDAD

CONVIRTIENDO LA MENTIRA EN VERDAD

Eslóganes del Partido, convertidos en mandatos, constatan que un objetivo de la ingeniería social es subvertir el sentido común.

El grandioso escritor Miguel de Cervantes en su espectacular obra literaria La ingeniosa historia de Don Quijote de la Mancha afirma, con toda razón, que «la verdad ha de andar sobre la mentira como el aceite sobre el agua». Sin embargo, tampoco es menos cierto que cuando la mentira se convierte en verdad no hay vuelta atrás, como ha señalado en diversas ocasiones el profesor Michel Chossudovsky, editor de portal de noticias Global Research.

Dicho esto, resulta pavoroso leer cada una de las consignas difundidas por el Gran Hermano en la sociedad distópica de 1984.

Pero es aún más escalofriante internalizar que aquellas consignas imaginadas por Orwell para su novela son aplicadas en el mundo de hoy. ¿O acaso lo sigue dudando?

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD”
“LA IGNORANCIA ES LA FUERZA”
“DOS Y DOS SON CINCO”

"EL QUE CONTROLA EL PASADO CONTROLA TAMBIÉN EL FUTURO. EL QUE CONTROLA EL PRESENTE CONTROLA EL PASADO"
“EL PODER ES DIOS”

Estos eslóganes del Partido, convertidos en mandatos, constatan que uno de los objetivos de la ingeniería social es subvertir el sentido común, moldear las mentes a conveniencia, para luego instrumentalizar al ser humano.

De esta forma, los santurrones del poder político, respaldados por psicólogos sociales contratados a sueldo, pretenden sugerirnos nuestras “convicciones”, mediante una manipulación del lenguaje insidiosa, con apariencias inofensivas.

Así que, considerando cada una de estas consignas orwellianas, cabe preguntarse:

  • ¿Aún crees que el gobierno existe para «cuidarte», que la industria farmacéutica existe para «curarte» y que los medios de comunicación de masas existen para «informarte»?

  • ¿Cuántas veces te has dejado despojar impunemente tus libertades civiles, en nombre de una supuesta “seguridad” que implica el cumplimiento de medidas liberticidas y draconianas?

  • ¿Cuántos deprimidos sonrientes, absortos en sus burbujas de cristal, se sienten a gusto viviendo en un campo de concentración sin lágrimas?

  • ¿Aún crees que los políticos ocupan sus respectivos cargos para «decirnos» la verdad sobre los asuntos bajo su responsabilidad?

  • ¿Todavía sigues creyendo que el mundo actual se divide en izquierdas y derechas?

Y con las consignas del Partido resonando dentro de mi cabeza sigo formulándome más preguntas emergentes:

  • ¿Cuántas veces los gobernantes de nuestros países han dicho estar “del lado correcto de la historia”? ¿Y cuántos de ellos, en tiempo presente, continúan manipulando constantemente el pasado, omitiendo hechos históricos de gran relevancia, omitiendo actores históricos de gran peso, para evitar que la gente común y corriente conozca la verdad histórica acerca de su país y de sus próceres, para así dominar a la población con relatos propagandísticos convenientes a una fracción ideológica dominante?

  • ¿Cuántos gobernantes continúan justificando su desastroso gobernar, a costa de la constante evocación de un pasado manipulado por ellos mismos?

  • ¿Cuántos gobernantes, tiránicos y asesinos, siguen mostrándose al mundo como fervientes defensores de la democracia y máximos defensores de los Derechos Humanos, y tú aún les crees?

  • ¿Cuántos gobernantes mitómanos se han presentado ante la opinión pública como fervientes defensores de la Constitución, pero en realidad son ellos mismos los primeros en violarla?

  • ¿Cuántas veces los mediocres gobernantes solicitan con urgencia los servicios de alguna furcia mediática, para que envíe a un «periodista» sumiso a que haga preguntas complacientes?

  • ¿Cuántos gobernantes se han vendido a través de la TV como «dirigentes independientes», pero resulta que, al informarte debidamente, te das cuenta de que son lacayos de los poderes globales, o, simplemente, lacayos de pobres hombres que solo tienen dinero?

  • ¿Cuántas veces la realidad seguirá encontrándote dormido?

 

Quieren hacer creer que la "nieve es negra"

En 1949, George Orwell escribió su novela distópica 1984. Y en 1951, el filósofo y matemático Lord Bertrand Russell, miembro de la Sociedad Fabiana, escribió un libro titulado Los efectos de la ciencia en la sociedad.

Tal como indica la última entrega del informe Children of Satan III: The Sexual Congress for Cultural Fascism (Los hijos de Satanás III: El Congreso Sexual a Favor del Fascismo Cultural),publicado en la revista de noticias Executive Intelligence Review (EIR), aquel libro de Russell -que bien puede calificarse como un manual para las oligarquías- es una prueba irrefutable de cómo los gobernantes llevan a cabo la ingeniería social al estilo 1984.

De acuerdo con el referido informe, originalmente publicado por el filósofo Lyndon LaRouche, Russell, autor de la doctrina Truman posrooseveltiana y previa a Eisenhower de “fincar un gobierno mundial mediante el terror de las armas nucleares”, consideró lo siguiente:

La cuestión que será de mayor importancia política es la psicología de masas… el aumento de los métodos modernos de propaganda ha aumentado mucho su importancia. De éstos, el más influyente es el que llaman ‘educación’. La religión tiene una función, aunque cada vez menor; la prensa, el cine y la radio tienen una influencia cada vez mayor … cabe esperar que, en su momento, cualquiera podrá persuadir a quien sea de cualquier cosa, si agarra al paciente joven y recibe dinero y equipo del Estado”.

Hasta ahora, Russell analiza, como buen asesor de oligarcas, la importancia de la psicología de masas para manipular a la población. Sin embargo, la siguiente cita, que se desprende de ese pensamiento, es reveladoramente inquietante:

La cuestión hará grandes adelantos cuando la tomen hombres de ciencia bajo una dictadura científica. Los psicólogos sociales del futuro tendrán varias clases de niños en edad escolar, en quienes probarán diferentes métodos para producir una firme convicción de que la nieve es negra. Pronto habrá de llegarse a varios resultados. Primero, que la influencia del hogar resulta obstructiva. Segundo, que no puede hacerse mucho a menos que el adoctrinamiento comience antes de la edad de los diez años. Tercero, que los versos con música y entonados de forma repetida son muy efectivos. Cuarto, que la opinión de que la nieve es blanca habrá de tenerse por demostración de un gusto mórbido por la excentricidad. Pero anticipo. A los futuros científicos les toca precisar estas máximas y descubrir exactamente cuánto cuesta per cápita hacer que los niños crean que la nieve es negra, y cuánto menos costaría hacerles creer que es gris oscuro”.

Russell concluyó con una advertencia que ha sido aplicada desde hace décadas:

Aunque esta ciencia será estudiada con diligencia, deberá reservarse estrictamente a la clase gobernante. Al populacho no habrá de permitírsele saber cómo fueron creadas sus convicciones. Una vez perfeccionada la técnica, cada gobierno que haya estado a cargo de la educación por una generación podrá controlar a sus sujetos de forma segura, sin la necesidad de recurrir a ejércitos ni a policías”.

Razón tuvo el finado estadista y filósofo estadounidense, Lyndon LaRouche, al calificar a Russell como el hombre más malvado sobre la Tierra.

En el siguiente artículo de esta serie: "El Gran Hermano te vigila".