ACTIVISTA TRANS DESEA VOLVER A SU ANTIGUO ‘YO’ BIOLÓGICO
Con 29 años de edad, el suizo Christian Brönimann tomó la decisión en 1998 de ser legalmente mujer. Desde entonces es conocido como Nadia, una transición realizada a través de tratamientos hormonales e intervenciones quirúrgicas.
Este camino le convirtió en un célebre icono del movimiento trans en su país, sin embargo, recientemente ha publicado en redes sociales y hablado en medios de comunicación sobre una posible detransición (cese o reversión de una identificación transgénero o de una transición de género, temporal o permanentemente, a través de medios sociales, legales y/o médicos).
Sus declaraciones han desencadenado reacciones a favor y en contra, situación que le ha hecho reflexionar sobre la posición de algunos activistas radicales LGTBIQ+. "La tolerancia que reclamamos hacia fuera no se practica en el interior de nuestras filas" comentó Brönimann debido a los calificativos que le han colocado como “populista de derecha” y “tránsfoba”.
Contexto
La historia de Bönermann es seguida detenidamente por la prensa, sobre todo después de sus últimos comentarios. Medios internacionales explican que, desde pequeño, Christian prefería jugar con niñas y se probaba los vestidos de su madre. Como adolescente tuvo relaciones homosexuales y en su juventud pasó por una etapa como drag queen. Posteriormente, consideró ser físicamente como una mujer.
Tras ocho años de transcisión y catorce operaciones, publicó en 2006 un libro cuyo subtítulo se convirtió en lema de algunos movimientos que apoyaban estos cambios corporales: “Danza del alma. Yo sigo mi camino”.
Pausa y vuelta atrás
Ya en 2022, manifestó en el medio Blick: "no defino mi feminidad por mis características sexuales". También dijo: "Digamos que hoy no me operaría, escogería otro camino. Probablemente sería no binaria... Hoy existen innumerables posibilidades de atribución de identidad, todo un cosmos trans... Entonces todo era blanco o negro, hombre o mujer".
Sin embargo, Bönermann ahora abre su corazón al decir que ve falsa su feminidad. "Me parece cada vez más un corsé que sirve para mantener la imagen habitual de Nadia", esto según lo publicado en TeleZüri, un canal de televisión de Zúrich. Por otra parte, en Tages Anzeiger fue reseñado que quiere volver su antiguo "yo".
“Lloro por lo que le hice a Christian [él mismo] y a su cuerpo sano. Creí que, si escapaba de Christian, si cambiaba de cáscara, todo iría bien, yo sería otro. Pero el interior, el alma, sigue siendo la misma. Mi transición nunca ha conseguido reconciliarme conmigo misma. No he hecho más que huir hacia otra vida, más extrema, en otro cuerpo", destaca Bönermann, según reseña Religión en Libertad a propósito de lo expuesto por Paul Sugy, periodista de Le Figaro, en un hilo en X.
Este medio concluye que ahora, Bönermann tiene una decisión difícil que tomar en cuanto a si abordar o no un tratamiento con testosterona para empezar ese recorrido de 'detransición', un camino complicado debido a lo sufrido anteriormente con los abordajes hormonales y sumando que, a los 55 años, ya el cuerpo no reaccionará con la misma adaptabilidad que en la juventud.
Debido a los cambios de imagen que ahora muestra Bönermann en sus redes sociales, le preguntaron si quería volver a ser un hombre o no binario, a lo que respondió: “solo quiero ser 'humano '… Ahora mismo no quiero ni puedo clasificarme de otra manera…”.






